Piel sensible: Tratamiento y cuidado con Dr. Hauschka

  • Pack 3 pasos Calmante

    Vincula un texto con una imagen para atraer la atención hacia tu producto, colección o artículo de blog seleccionados. Agrega detalles sobre disponibilidad y estilo, o incluso ofrece una reseña.

  • Pack 3+1 pasos Calmante Plus

    Vincula un texto con una imagen para atraer la atención hacia tu producto, colección o artículo de blog seleccionados. Agrega detalles sobre disponibilidad y estilo, o incluso ofrece una reseña.

  • Pack 3 pasos Rosas

    Para pieles sensibles con tendencia a la cuperosis y al enrojecimiento. Esta rutina limpia con suavidad, tonifica y ayuda a fortalecer la barrera cutánea, aportando confort y favoreciendo un aspecto más uniforme y equilibrado.

    Es ideal cuando:

    • La piel presenta rojeces frecuentes.
    • Existe sensibilidad o sensación de tirantez.
    • Se busca una rutina diaria que calme, proteja y fortalezca la piel.

    Incluye:

    Leche Limpiadora
    Tónico Facial
    Crema de Rosas

    Comprar ahora 

¿Cómo cuidar la piel sensible?

La piel sensible reacciona de forma exagerada a estímulos que normalmente no causarían molestias en la mayoría de las personas. Si la piel es sensible se pueden experimentar diversas condiciones: enrojecimiento, picazón, o tirantez a veces tras usar ciertos productos, otras al exponerse al frio o calor o incluso debido al estrés.

Desde Dr. Hauschka queremos acompañarte con un enfoque holístico y profundo, porque el bienestar empieza por dentro, pero se refleja en cada célula de nuestra piel

¿Que es la piel sensible?

La piel sensible se caracteriza por una disminución de la tolerancia cutánea frente a factores internos y externos. Esto suele deberse a una alteración de la barrera protectora de la piel y a una mayor sensibilidad de las terminaciones nerviosas.

La piel actúa como una barrera que protege al organismo de microorganismos, sustancias irritantes y pérdida de agua. Cuando esta barrera está debilitada:

  • Se pierde más agua (deshidratación). 
  • Los irritantes penetran con mayor facilidad. 
  • Se desencadenan procesos inflamatorios. 

Características principales

Las personas con piel sensible suelen presentar uno o varios de estos síntomas:

  • Enrojecimiento frecuente. 
  • Sensación de ardor. 
  • Picazón. 
  • Hormigueo. 
  • Tirantez. 
  • Sequedad. 
  • Descamación. 
  • Molestias después de lavar el rostro. 
  • Reacción a cosméticos. 
  • Mayor susceptibilidad al viento o al sol. 

En el caso de la piel sensible, los síntomas pueden manifestarse de forma continua o aparecer únicamente en determinadas circunstancias, dependiendo de la exposición a ciertos factores desencadenantes. Por ello, la piel sensible no se considera una patología en sí misma, sino una condición cutánea caracterizada por una mayor reactividad frente a estímulos que, en condiciones normales, no deberían provocar molestias. Por este motivo, es fundamental cuidarla de forma constante con cosméticos de formulación suave, respetuosos con la barrera cutánea y elaborados con ingredientes que ayuden a calmar, proteger e hidratar la piel, minimizando el riesgo de irritación.

La barrera cutánea esta alterada

La alteración de la barrera cutánea es uno de los principales factores implicados en la piel sensible. La capa más externa de la piel, conocida como estrato córneo, está formada por células y lípidos que actúan como una barrera protectora frente a las agresiones del medioambiente y ayudan a mantener una adecuada hidratación.

Cuando esta barrera se deteriora, disminuye la capacidad de la piel para retener agua, aumenta la pérdida de hidratación y facilita la penetración de sustancias irritantes y agentes externos. Como consecuencia, la piel se vuelve mucho más reactiva, apareciendo síntomas como enrojecimiento, ardor, tirantez o picor.

Además, esta situación da lugar a un círculo vicioso: cuanto más alterada está la barrera cutánea, mayor es la pérdida de agua y la entrada de agentes irritantes, lo que incrementa la inflamación y la sensibilidad. A su vez, esta inflamación dificulta la recuperación de la barrera, perpetuando el problema y haciendo que la piel responda de forma exagerada incluso ante estímulos cotidianos.

Hipersensibilidad nerviosa

En la piel sensible, las terminaciones nerviosas cutáneas pueden presentar una mayor reactividad frente a estímulos que normalmente no provocarían molestias. Como consecuencia, el sistema nervioso de la piel amplifica la percepción de determinadas sensaciones, haciendo que estímulos leves se interpreten como irritantes.

Por este motivo, incluso cuando la piel aparenta estar normal y no presenta signos visibles de inflamación, pueden aparecer de forma ocasional síntomas como hormigueo, sensación de quemazón, ardor, calor o irritación. Estas molestias, conocidas como síntomas sensoriales, son una de las características más frecuentes de la piel sensible y reflejan la alteración de los mecanismos de percepción cutánea.


Nuestra recomendación

El cuidado de la piel sensible debe centrarse en proteger y reforzar la barrera cutánea, reduciendo al máximo la exposición a factores que puedan provocar irritación. Es recomendable evitar el uso de cosméticos que contengan alcoholes desecantes, perfumes o fragancias químicas o sintéticas, exfoliantes agresivos, sulfatos, colorantes, conservantes potencialmente irritantes y concentraciones elevadas de ácidos, especialmente cuando la piel se encuentra sensibilizada.

También es importante realizar una limpieza consciente con productos suaves, formulados específicamente para pieles sensibles, que respeten el equilibrio natural de la barrera cutánea sin alterar su función protectora. La hidratación diaria y el uso de productos con ingredientes calmantes y reparadores ayudarán a mantener la piel confortable y menos reactiva.

El estrés es otro de los factores que con mayor frecuencia agrava la sensibilidad cutánea, por lo que mantener un buen descanso y aprender a gestionarlo puede contribuir a mejorar el estado de la piel. Asimismo, seguir una alimentación sana y equilibrada, rica en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, favorece la salud cutánea. En personas con una piel especialmente reactiva, puede ser aconsejable moderar el consumo de alcohol, comidas muy picantes y bebidas muy calientes, ya que pueden favorecer el enrojecimiento y aumentar la sensación de irritación.

El objetivo es mantener la barrera cutánea fuerte y equilibrada para disminuir la sensibilidad, mejorar la tolerancia de la piel frente a las agresiones externas y reducir el riesgo de que aparezcan brotes o se agraven afecciones cutáneas como la dermatitis atópica, la rosácea o la dermatitis de contacto en personas predispuestas.